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Un nombre parecido no significa la misma empresa
El error más común en la debida diligencia no es no encontrar nada, sino comprobar la entidad equivocada: encontrar una empresa con un nombre muy parecido y atribuir sus registros a su contraparte.
Las tres confusiones más fáciles
- Distintas personas jurídicas dentro de un mismo grupo: la matriz está limpia, la filial que firma tiene registros (o al revés)
- Nombres que suenan igual pero se escriben distinto: misma pronunciación, caracteres distintos; dos entidades totalmente diferentes
- Nombres que contienen «grupo»: en la mayoría solo tienen la palabra en el nombre, lo que no equivale a estar registradas como grupo empresarial
El único anclaje
El código unificado de crédito social. Los nombres cambian, las direcciones cambian, las abreviaturas están por todas partes, pero el código es el único identificador. Toda consulta debe empezar por el código, no por el nombre: el nombre solo sirve para localizar la entidad y, una vez encontrada, se pasa de inmediato al código.
Una pregunta lo resuelve
«¿Qué entidad figura en el contrato?» Esa única pregunta aclara los tres casos a la vez, y no resulta ofensiva.
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